El proyecto ferroviario olvidado: Ramal San Vicente (Las Tuncas) – Peralillo
En pleno auge de los ferrocarriles chilenos, a inicios del siglo XX, se diseñó un ambicioso plan para conectar San Vicente de Tagua Tagua (entonces Las Tuncas) con Peralillo, extendiendo el ramal del valle central hacia la costa.
Orígen y propósito del trazado
Tras la inauguración del servicio entre Pelequén y Peumo en 1893, se pensó en prolongar ese ramal hasta conectar con la línea San Fernando–Pichilemu. La propuesta era construir unos 40 km entre Las Tuncas y Peralillo, hilvanando un nuevo corredor férreo que uniera el valle agrícola con la costa, en particular con el puerto proyectado en Pichilemu. En ese contexto, el Estado encargó un estudio al ingeniero Domingo Víctor Santa María que exploró esta conexión como complemento estratégico del ramal Alcones–Pichilemu.
Diseño técnico y estaciones en ruta
El anteproyecto incluía estaciones intermedias en zonas como Santa Irene, El Huique y Los Cardos, así como un trazado con estructuras para sortear el río Tinguiririca, Zamorano y múltiples esteros. El entramado técnico contemplaba puentes metálicos y pilotes, además de pendientes calculadas, estimando el tramo como una pieza clave de la red ferroviaria regional.
¿Por qué no se construyó?
A pesar de ser incluido en una monografía oficial flamante en 1910 como un ramal necesario, el proyecto nunca superó la etapa de estudios: no hubo licitación y ninguna obra se inició. Aunque no se conservan registros concretos sobre los motivos, lo más probable es que factores financieros, reorientaciones políticas o prioridades distintas hayan dejado el plan relegado a un archivo técnico.

El destino del ramal San Fernando–Pichilemu
Mientras el ramal San Fernando–Pichilemu se construyó y funcionó entre 1888 y 1893, llegando a Pichilemu en 1926, el tramo Las Tuncas–Peralillo quedó en el limbo. El ramal finalizó oficialmente en Pichilemu el 5 de enero de 1926, permitiendo el transporte de personas y productos agrícolas desde San Fernando hasta la costa.
Herencia visible hoy
Aunque el ramal Las Tuncas–Peralillo nunca vio trenes, algunos vestigios del ferrocarril San Fernando–Pichilemu perduran: el túnel El Árbol (1 960 m, antiguo más largo del país), el caballo de agua de El Lingue y estaciones declaradas monumentos nacionales, como las de Placilla y Palmilla.
¿Qué hubiese significado su construcción?
De haberse concretado, este ramal habría ofrecido:
- Un corredor ferroviario más directo desde el Valle de Colchagua hacia la costa.
- Nuevas opciones de comercio y transporte para territorios agrícolas como Peralillo.
- Un vínculo decisivo con el desarrollo portuario proyectado en Pichilemu.

Hoy el proyecto vive solo en los mapas antiguos y folios técnicos; es un ejemplo de cómo una idea viable y bien estudiada quedó atrapada en la burocracia y las decisiones centralizadas.
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